El Gobierno reconoce la responsabilidad del Estado por la muerte en 2011 de Samba Martine en el CIE de Aluche



MADRID, 17 de noviembre (PRENSA EUROPA) –

El Gobierno ha resuelto favorablemente el reclamo de responsabilidad patrimonial presentado por la familia de Samba Martine, mujer congoleña fallecida en 2011 en el Centro Aluche de Internamiento de Extranjeros (CIE).

La mujer falleció tras pasar 39 días en el CIE de Madrid para proceder a su expulsión del país tras pasar por el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, donde se la encontró portadora del VIH.

Sus familiares demandaron al Estado al conocer que la mujer había sido sometida a diversas consultas con los servicios médicos del CIE por el dolor, pero no fue remitida al hospital y la historia clínica no llegó al centro de Madrid. .

El Juzgado de lo Penal número 21 de Madrid acusó el caso y absolvió al único imputado el año pasado, entendiéndose que sería “injusto” imputar al imputado únicamente por la muerte de Samba Martine. “Tanto las omisiones de otras personas como las deficiencias burocráticas jugaron un papel muy significativo ya que el detenido no recibió el debido trato”, dijo el juez en su sentencia.

Ahora, el ministerio de la Presidencia ha concluido una resolución administrativa, a la que ha tenido acceso Europa Press, que procederá a indemnizar a la familia porque hubo una “falta de coordinación” de las administraciones implicadas.

En este caso entre el CIE de Aluche, el Centro de estancia temporal de inmigrantes (CETI) de Melilla (dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, luego Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social) y la empresa entonces responsable el tratamiento médico del ICD antes mencionado.

LA FRECUENCIA PODRÍA SER MEJORADA

En concreto, la Presidencia señala que si se hubiera realizado “un simple análisis” se habría sabido que era portadora del VIH y que se le habría dado el “tratamiento adecuado”, que si bien no se puede decir que “habría evitado la muerte”. , sin las dudas habrían resultado en una mejor presencia ”.

También se precisa que la CINE de Melilla, que conocía la patología que padecía, debió asegurarse de que esta información llegara al interesado o al centro de detención que acogería su traslado. Además, señala que el CIE de Aluche debería haber reclamado ese informe médico cuando constató que no había sido entregado.

Por otro lado, es importante señalar que la fallecida no hablaba español y que durante su estancia en el CIE fue asistida por un traductor solo en una ocasión de las diez veces que solicitó asistencia médica. En esta línea “no aparece” en la documentación siempre que este servicio fuera ofrecido por el centro o que lo hayan solicitado los médicos que lo evaluaron.

BAJO RENDIMIENTO

En cuanto a la empresa encargada de los servicios de salud, la resolución del Ministerio de la Presidencia establece que hubo un “mal desempeño” ya que ningún médico “interesado en realizar un análisis clínico” a Martine “a pesar de las numerosas dolencias que padecía” .

Todo ello sumado al hecho de que en ese momento se encontraba “en una relación especial” con el CIE de Aluche, dado que la administración tiene un “deber especial de garantizar la vida, integridad y salud” de los detenidos desde el momento en que que están bajo tu protección.

Por ello, el Ministerio de la Presidencia reconoce que ha existido una falta de coordinación a través de un protocolo de transmisión de datos entre los dos centros, lo que les habría permitido conocer sus datos clínicos y brindar “una mejor atención”.

Varias entidades sociales que apoyaron a la familia han acogido con satisfacción esta resolución y reconocen que el Estado ha reconocido su responsabilidad “por todo lo que tiene para reparar la familia Samba y también su memoria”.

Además, quieren esta resolución “para prevenir casos como el de Samba en el futuro” aunque aseguran que nueve años después de su muerte “todavía no existe un protocolo que garantice la correcta derivación de la información médica entre el CIE y el CETI”.



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