El margen de maniobra de Biden como presidente se decidirá en Georgia


Han pasado cinco días desde entonces Joe Biden Ganará las elecciones en Estados Unidos, pero el cambio de guardia en la Casa Blanca sigue rodeado de incógnitas debido a la negativa de Donald Trump a reconocer su derrota. La posición del presidente ha impedido hasta ahora el inicio de la proceso de transición.

El republicano mantiene su batalla legal en la corte y su administración ha se negó a certificar la victoria Democrático, un paso fundamental para que su equipo se instale en oficinas gubernamentales, tenga acceso a sus sistemas informáticos, reciba informes clasificados o abra cuentas de correo electrónico oficiales. No son las únicas dudas pendientes sobre el futuro de Biden, que se jugará el próximo enero en Georgia su margen de maniobra para gobernar.

El demócrata no está esperando que se levanten los obstáculos. Este jueves confirmó el nombramiento de Ron Klain como futuro jefe de gabinete de la Casa Blanca, el hombre que intentará poner orden en la gestión del día a día de la administración. Klain ya ocupó el mismo puesto que el teniente de Biden durante sus años. vicepresidente de Barack Obama, después de trabajar para Bill Clinton, Al Gore o el Fiscal General Janet Reno.

También fue el encargado de responder a la Crisis del ébola en 2014, una experiencia que te ayudará a afrontar pandemia de coronavirus, el desafío más inminente que enfrenta el presidente electo. No solo conoce el Congreso, sino también su lado oscuro, habiendo servido como cabildero y asesor legal de grandes empresas durante su dilatada carrera en Washington.

Segunda vuelta en el Senado

“Su profunda y variada experiencia, así como su capacidad para trabajar con personas de todo el espectro político Eso es exactamente lo que necesito en un jefe de gabinete de la Casa Blanca para abordar este momento de crisis y unir al país, dijo Biden en un comunicado. El demócrata tiene unos meses muy complicados por delante, que no solo dependerán de cómo se resuelva el caos judicial creado por los republicanos, sino también del resultado de la dos asientos restantes por llenar a Senado. Ambos son esperando una segunda ronda, que se celebrará a continuación 5 de enero en Georgia, después de que ninguno de los candidatos en la carrera haya superado el 50% de los votos.

Esos dos escaños en un estado que por primera vez desde 1992 apuesta por un demócrata para la presidencia, aunque sus autoridades ya ordenaron una recuento manual del resultado, que refleja la victoria de Biden con 14.000 votos, decidirá su capacidad para legislar. Los legisladores han dejado la rEpublicanos con 50 escaños en el Senado, en comparación con 48 demócratas. Una desventaja que podría compensarse si ganan las segundas rondas de Georgia. Si hay empate en la Cámara, el Vicepresidente Kamala Harris Tendría el voto de gracia para romperlo.

“Georgia tendrá la decisión en sus manos, pero Estados Unidos sufrirá las consecuencias”, dijo esta semana el senador republicano. Marco Rubio, uno de los primeros en aterrizar en el estado para participar en una campaña que debería ser épica. Y es que sin el control del Senado, Biden tendrá la manos atadas para legislar y dar forma a sus planes más ambiciosos, desde el plan infraestructural hasta su deliberada transformación del tejido energético del país. Será poco más que un rehén del filibustero conservador.

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