La piel fina del Madrid | Deportes


Zidane se queja durante el Valencia-Real Madrid el pasado domingo.
Zidane se queja durante el Valencia-Real Madrid el pasado domingo.Angel Martinez / Getty Images

En alta competición, los equipos también destacan por su piel. Todo el mundo trata de tener un cuerpo grueso, rudo y duro, como los cocodrilos, prepararse para la peor adversidad y castigar las debilidades del oponente. El Real Madrid, en cambio, empezó la temporada con la piel fina; no por la belleza, sino por lo frágil. Recibió más goles, le costó dominar las áreas y muchas veces perdió el control de los partidos.

La sensacional derrota de Mestalla (4-1) es el caso más evidente de una trayectoria que ya acumula varios episodios. Comenzó a manejar el partido, de inmediato aprovechó y un error en la mitad del primer tiempo -la mano de Lucas Vázquez que llevó al empate- lo descarriló sin remedio en la hora que quedaba del duelo, sin respuesta y condenado por una catarata. de sus propias calamidades. lo que supuso tres penaltis (la primera vez que sufre este triple penalti en Liga) y un gol en propia puerta de Varane.

Estos apagones llevan semanas teniendo un claro reflejo en las estadísticas: los blancos en este inicio se quedaron sin la principal virtud que les empujó al último título, la fiabilidad defensiva. Si la temporada pasada fue el equipo con menos derrotas del torneo (25 goles, 0,65 por choque), esta temporada la cifra es casi el doble: 1,12 (nueve goles en ocho partidos). Un hecho que la sitúa en el centro de la tabla en este apartado. Y si se incluye la Champions League, la cifra sube a 1,45. El total de la campaña anterior fue de 0,84. Demasiado salto para un vestuario que hace dos años se quedó sin palo frente a la portería rival.

A Mestalla le faltaron Casemiro y Kroos, dos de los jugadores que más garantía ofrecen de control del juego, y se han ido otros, como Marcelo e Isco, cuyo rendimiento sigue decayendo. Sin embargo, el diagnóstico va más allá del entrenamiento específico y la secuencia de desgracias de los blancos en el Valencia, que sin avisar empezaron a utilizar las manos en su zona como en el voleibol.

Su tendencia a perderse en medio de un partido ya ha sumado varios escenarios en los 11 partidos que ha disputado. Un Shakhtar en pañales, con diez víctimas por covid, los desangró en casa con tres goles en apenas un cuarto de hora antes del descanso; Mönchengladbach los sacó del volante en las dos primeras llegadas a pesar de una buena salida; El Inter estaba a mitad de camino de la recuperación del 2-0; El Betis le dio un buen tramo de la primera parte tras el 0-1 de Valverde; y el buen comienzo ante el Levante no le salva de un susto en la segunda parte, que acaba con Zidane admitiendo haber salvado a Courtois, al igual que tres días antes ante el Valladolid. A veces penalizado por fallar un gol, ni siquiera tomar la delantera era garantía de menos sufrimiento, como sucedió en coronaliga, donde de vez en cuando se administraba a favor con mano firme.

Zizou no es ajeno al problema y lo apuntó directamente a Mestalla. “Desde el sorteo, el juego ha cambiado por completo. Esto nos ha pasado varias veces y no me gusta. Tenemos que ver estas situaciones porque con pequeñas cosas nos ponen en dificultad ”, amonestó sin entrar en un análisis más profundo.

Courtois fue más explícito. “Empezamos bien, pero no sé por qué a veces estamos un poco atrasados ​​y no seguimos subiendo. También tenemos que recuperar la unión que teníamos después de la cuarentena, cuando apenas nos marcaron ”, dijo el portero belga, que primero detuvo un penalti, que hubo que repetir, y luego estuvo a punto de salvar el segundo. “Courtois lo dijo, pero lo sabemos. Hay que ser fuerte en defensa ”, concluyó el técnico.

Durante el éxito del Real tras el exilio, el equipo hizo bien el discurso de equilibrio de Zidane. Tanto es así que, tras vencer al expulsado Espanyol, el técnico llegó a elogiar que los jugadores “no habían arriesgado nada” durante toda la segunda parte para mantener el 0-1. A diferencia del actual, ese fue un grupo que, en esos diez últimos eventos, prácticamente nunca perdió el control y siempre logró aprovechar los momentos. Se dio cuenta de que, sin una descarga ofensiva contundente, debía aferrarse a la defensa y al control del fútbol. Convirtió a la Liga en un estado de ánimo de campeón y ejecutó el plan con eficacia.

El breve receso de verano, sin embargo, devolvió un equipo más desgastado e inconsistente. El número de goles encajados es la mejor sugerencia, pero no la única: el Madrid es decimoquinto en número de robos (55,6 por partido) y decimosexto en duelos ganados (51,7). En este escenario a campo abierto con un horizonte de nueve meses de competición sin parar, sin los dulces de un desenlace rápido que tradicionalmente les ha animado tanto, los blancos tienden a perder el hilo de los encuentros. Tras el descanso, el Madrid peleará con poco margen de error en la Champions League, un territorio inhóspito, lleno de cocodrilos, donde las dudas y los apagones se pagan con sangre.



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