El Gobierno pide “calma” en una votación muy “ajustada” y recuerda que España se entenderá con “quien salga” elegido



MADRID, 4 de noviembre. (PRENSA EUROPA) –

La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, pidió “calma” este miércoles antes de pronunciarse sobre el “apretado” voto en las elecciones presidenciales estadounidenses, aunque dejó claro que España se entenderá con “quién se va” “elegido.

En una entrevista en Cadena SER, recogida por Europa Press, Laya recordó que “Europa no vota” en estas elecciones y que la obligación de “Madrid, Bruselas y Berlín” es entender con Donald Trump o Joe Biden, cualesquiera que sean los resultados finales.

En cualquier caso, el jefe de la diplomacia española reconoció que esta elección fue un “referéndum” sobre cómo “hacer política y política”. “Una forma más nacional o más multilateral de hacer política. Algo que está en juego y que miramos desde Europa con mucho interés”, ha subrayado.

Así, el canciller indicó que todos los referendos “que realmente importan se ganan o se pierden por un pequeño margen”. “Lo que está en juego es si la política se hace exclusivamente desde un punto de vista nacional, nacional, como si fuera una isla en el mundo, o si se hace un consenso con otros países para gestionar la interdependencia”, agregó.

Lo importante, en todo caso, es que es posible “construir una agenda transatlántica” en la que todos los países arriesguen “la capacidad de gobernar la globalización”. Así, Laya recordó que España supo colaborar con la administración Trump en unos “puntos de encuentro”.

“Es cierto que la relación con esta administración ha puesto el foco de manera más tosca en temas donde había desacuerdos. Antes también había desacuerdos”, reconoció, para luego explicar que el Ejecutivo intenta “restablecer la relación”. transatlántico “, que debería buscar” un nuevo objetivo “.

Esa “alma”, que después de la Segunda Guerra Mundial fue la lucha contra el totalitarismo, para luego difundir la democracia y la globalización, ahora “se ha vuelto un poco coja”, como reconoció el ministro. “No creo que falten razones para trabajar juntos”, agregó.



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