Editorial: Ira ciudadana


A diario son numerosas las cartas de los lectores a EL PERIÓDICO repitiendo la misma idea: la decepción del público con los líderes políticos. Muchos de ellos no son textos antipolíticos, sino expresiones de un gran Distancia entre representantes y representados que ha existido durante mucho tiempo (15-M), pero que ha empeorado a causa de la pandemia. Son tiempos difíciles en los que los ciudadanos tienen que hacer sacrificios de todo tipo: económicos, sociales y personales. Las prohibiciones y restricciones están aumentando y van más allá de los incidentes de incitación. La sociedad española respondió de manera ejemplar desde el estallido de la pandemia el pasado mes de marzo. Sin embargo, la percepción entre muchos ciudadanos es la siguiente Los políticos no están a la altura Involucrado en un partidismo violento de suma cero. En estos tiempos extraordinarios, pequeños espectáculos edificantes, como los que se dan con demasiada frecuencia en el parlamento, han violado gravemente el tejido democrático.

Debe quedar claro que no todos los políticos son iguales. El populismo (independientemente de su color) está brotando y expandiéndose bajo esta idea demagógica. Hay políticos que Muestran actitudes irresponsables e irrepresentables, cierto como ocurre por otro lado en todos los ámbitos de la vida. Ahora el tension alta de la vida política española que recurso habitual a la descalificación y el Incapacidad para llegar a acuerdos sobre los principales problemas gubernamentales. Han ayudado a debilitar las relaciones entre ciudadanos y líderes. Se introdujo una dicotomía en el discurso público, el ‘nosotros’ contra el ‘ellos’, Eso conduce al maníaísmo, la simplificación y una conversación política enfermiza.

La extrema derecha se esfuerza por beneficiarse de esta gran ira. Vox mostró esto en la revisión de esta semana, que solo crea confusión en medio de la segunda ola. La polarización política afecta a la sociedad, en la que a menudo hay posiciones incompatibles que ven al oponente político como un enemigo que solo puede ser destruido. El debate político constructivo se desvanece y muere entre el ruido y las “noticias falsas”. Un parlamento fragmentado desde hace varios años y gobiernos dependientes débiles de coaliciones amplias y diversas no puede permitirse las reformas necesarias porque la cultura política imperante es la del enfrentamiento. Y entonces un Emergencia sanitaria que desató un Crisis económica y la consecuenciaLa crisis social se suma a los existentes Crisis territorial e institucional. Es en este río turbulento que La extrema derecha es una amenaza para la convivencia.

Porque, el aislamiento de Vox visualizado en el Congreso de los Diputados esta semana es positivo. Marque otro “ellos” y “nosotros”: los de los que respetan las normas democráticas y los que quieren aprovecharse de ellas. Es un primer paso, con suerte vendrán más en áreas como la lucha contra la pandemia y los presupuestos. El país necesita líderes proporcionales a la gravedad de la situación.

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