Servicios públicos

Por A. O |  @LLOMISMITO

Los servicios que cada unidad territorial presta a sus ciudadanos están basados en que toda persona pueda acceder a ellos, garantizando así el bienestar colectivo.

Con la entrada del sistema neoliberal se ha justificado mucho la privatización de servicios como la salud, los centros residenciales para personas mayores y con discapacidad, la enseñanza, la recogida de basuras, el suministro de agua potable…

En estos tiempos en los que una pandemia ha hecho que la salud de los ciudadanos sea un bien imprescindible se ha visto que un buen servicio público no tiene comparación con cualquier servicio privado.

Las privatizaciones de servicios públicos están basadas en su “supuesta economía” y en la descarga del sistema funcionarial de trabajadores públicos.

Es una mentira que convence a demasiadas personas, catalogando con adjetivos politizados las opciones de gestión pública de cualquier bien común a todos los ciudadanos, pero vamos a empezar con un ejemplo sencillo y después seguiremos con los demás.

EJEMPLO: Pueblo con mil habitantes.

En un pueblo con mil habitantes hay cincuenta ancianos con necesidades de ayuda o que no son autosuficientes para poder vivir en su propio domicilio.

Hay muchas opciones desde la ayuda domiciliaria a la creación de centros de día, pero nos centraremos en la creación de un centro residencial.

Están la opción privada y la pública.

La opción privada está basada en no hacer inversión ni gasto público, lo que supondría un ahorro al no tener que levantar un edificio ni poner el equipamiento necesario, así la empresa a la que se concede el servicio pondrá esos medios y recibirá el pago tanto de afectados privados con economía suficiente como de la propia administración que concede plazas a sus ciudadanos por ser una responsabilidad social.

Dicho esto, se concede la gestión a una empresa que administrará un servicio cuyos ingresos serán en más de un 90% de pagas, pensiones y subvenciones públicas. Esa empresa pondrá trabajadores y medios y obtendrá unos beneficios que irán a los dueños e inversores.

Ese beneficio saldrá del pueblo. Sin haber otro ingreso (no gasto) que  la primera inversión hecha por la empresa. Lo que con los años sería un empobrecimiento del pueblo y de sus gentes.

La opción pública haría que ese beneficio que va a unos cuantos fuera del pueblo se quedara en el propio pueblo ya sea dando más puestos de trabajo y mejores servicios a los ancianos como al resto de ciudadanos del pueblo y sería para SIEMPRE.

Si se quiere no “engordar” el sistema funcionarial se puede crear una empresa pública que además daría cuentas más claras y pormenorizadas de cada servicio.

También está la opción de dar la gestión a una cooperativa o una ONG y que rinda cuentas a la administración, prohibiendo el reparto de supuestos beneficios.

Es un ejemplo simple pero que se puede pormenorizar y generalizar todo cuanto queramos y a la extensión de territorio que queramos.

Repito, no es una opción de política, es una opción de servicio público y humano.

También dejar que los servicios privados gestionen opciones cien por cien privadas, exigiéndole una ratio y unos servicios y condiciones para prestar esos servicios pero sin hacer ningún gasto público.

Las mentiras creadas dicen cosas como crear empleo y beneficios, pero la realidad es que el empleo es más precario y los beneficios son para unos cuantos.

Visto el ejemplo hay que decir que los poderes económicos, que quieren gestionar esos servicios, han creado una red de desinformación para que la gente crea que es algo beneficioso relacionándolo con opciones políticas cuando no son otra cosa que opciones de negocio.

Acabo el tema por hoy e iré dando más ejemplos en sucesivas publicaciones, pero  hay que tener en cuenta que un pueblo no es más rico sólo porque su renta per cápita sea más alta si solo unos cuantos se benefician de ella. Y que se sepa que necesitan tener una mayoría a su favor apoyando opciones políticas e informativas. Se `puede tener esa renta per cápita sin soluciones de negocio y extorsión.

Y recordar “que un pueblo que abandona a sus personas con dificultades nunca será un pueblo civilizado”.

A. O

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