Trump amenaza con enviar fuerzas de seguridad a las grandes ciudades tras la oleada de tiroteos

Estados Unidos experimenta un brote de tiroteos. En medio de una pandemia, con la economía paralizada y una ola de manifestaciones contra el racismo, nueve de las diez ciudades más pobladas del país han registrado más asesinatos en la primera mitad del año respecto al mismo periodo de 2019, según los datos recopilados por The New York Times. Casi todas estas urbes están gobernadas por demócratas, lo que ha servido en bandeja un nuevo pulso entre Donald Trump y la oposición. El presidente, que ha hecho del discurso de la “ley y el orden” uno de sus argumentos electorales, acusó este domingo a los alcaldes de manejar con “estupidez” la situación. El mandatario envió a la fuerza de seguridad nacional a Portland y otras se preparan para ir a Chicago, cuando amenaza con desplegar agentes federales en las grandes ciudades.

“Los alcaldes de extrema izquierda están intensificando la cruzada contra los policías, y el crimen violento está en espiral en sus ciudades. Son todas las ciudades de extrema izquierda donde no entienden lo que hay que hacer. No tienen ni idea”, sostuvo Trump la semana pasada en acto en la Casa Blanca para homenajear a la policía. El mandatario republicano también acusó —sin pruebas— a su rival en las presidenciales de noviembre, el demócrata Joe Biden, de querer recortar los fondos a la policía.

El clima enrarecido ha llevado a los estadounidenses a comprar más armas. Entre marzo y junio pasado adquirieron tres millones más que en el mismo periodo del año anterior, el salto más grande en la última década, según un estudio del think tank Brookings Institution. La investigación arroja que casi la mitad se adquirieron en junio, cuando EE UU fue testigo de la mayor ola de protestas en medio siglo, por la muerte del afroamericano George Floyd.

En un año atípico como este 2020, las cifras de criminalidad también lo son. Mientras los delitos en general disminuyeron un 5,3% en las 25 mayores ciudades durante los primeros cinco meses del año, los asesinatos aumentaron un 16,1%. El recuento no incluye junio ni lo que va de julio, una época en la que suelen aumentar los tiroteos. Pero sí incorporan el día más violento en Chicago en las últimas seis décadas, el 31 de mayo, en el que 18 personas fueron asesinadas. “Es peor que Afganistán”, ha llegado a decir Trump sobre vivir en la ciudad más poblada de Illinois, que registra una escalada en los asesinatos cercana al 34%. El Departamento de Seguridad Nacional planea enviar 150 agentes federales para reforzar la policía de la ciudad, según ha adelantado este lunes The Chicago Tribune.

Los expertos se muestran cautelosos a la hora de enumerar las causas del aumento de la violencia, pero entre los factores que mencionan, además del estrés del coronavirus y los disturbios posteriores a la muerte de Floyd, están el aumento de la violencia masculina en los hogares -aunque no hay cifras oficiales- y la posible tensión en el mercado de las drogas debido a las medidas de confinamiento. El sindicato de la policía de Atlanta, capital de Georgia, ha reconocido que ha bajado la guardia debido al sentimiento antipolicía en las calles tras la muerte del afroamericano Rayshard Brooks por un oficial blanco el 12 de junio. En el último mes, el número de heridos en un tiroteo ha aumentado en un 40%. La semana pasada, el gobernador republicano Brian Kemp prorrogó el estado de emergencia hasta finales de mes, con 1.000 tropas de la Guardia Nacional desplegadas en Georgia.

Nueve de las 10 ciudades más pobladas donde los asesinatos han aumentado son ahora gobernadas por los demócratas. “Nueva York y Chicago juegan la carta de ciudad santuario, donde los criminales están protegidos. Puede que tengan que empezar a cambiar su forma de hacer las cosas (¡y de pensar!)”, escribió Trump después de que ambas ciudades experimentaran “uno de los fines de semana más violentos de la historia reciente” a principios de este mes, según el jefe de la policía de Nueva York, Terence Monahan. El término ciudad santuario cambia dependiendo de la ubicación. En general, se refiere al fracaso del gobierno local para asignar recursos de seguridad pública para ayudar a detener a los inmigrantes.

El número de víctimas de disparos en la ciudad de Nueva York aumentó un 63,3% hasta el 5º, en comparación con el mismo período del año pasado. Y los tiroteos están en aumento a medida que la ciudad se ha reabierto: en junio se disparó un 130%. Las autoridades creen que esto puede deberse en parte a la ley de reforma de la fianza, que permitió que más delincuentes fueran liberados como parte de una medida para prevenir la propagación del coronavirus en las prisiones. En medio del escrutinio por la brutalidad policial contra los afroamericanos, los arrestos han caído en picada. En la mayor parte de junio, los arrestos cayeron un 62% con respecto al mismo mes de 2019. A mediados de ese mes, la policía desmanteló una unidad anticrimen de 600 oficiales de paisano, que había sido criticada por su enfoque prepotente hacia las minorías.

Poco más de un mes y medio después de la muerte de Floyd, Trump firmó una reforma del protocolo de la policía, incluyendo la prohibición de las esposas para el cuello (excepto cuando la vida de un policía está en peligro) y la creación de una base de datos de policías con antecedentes violentos. En el período previo a esta acción, y en lo que ha seguido, su discurso se ha centrado en condenar la violencia, amenazar con desplegar el ejército y hablar de “actos de terrorismo nacional”. Su retórica incendiaria aparentemente no ha ayudado a calmar a una sociedad que lucha por hacer frente a una pandemia mientras compra más armas y aumenta el número de muertes por disparos.

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