Los presos del ‘procés’ salen de la cárcel en su primer día de semilibertad

El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart; el líder de ERC, Oriol Junqueras, y los exconsellers Raül Romeva y Jordi Turull han salido a las 6.55 de este viernes de la prisión de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), por primera vez usando su clasificación en tercer grado, la semilibertad, con la que podrán pasar todo el fin de semana en casa. La primera en salir de prisión ha sido la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, que ha abandonado la prisión barcelonesa de Wad Ras y se ha subido a un coche sin hacer declaraciones.

Las juntas de tratamiento de las cárceles donde se encuentran los presos del procés, cumpliendo condena por delitos de sedición y malversación, han acordado aplicarles la modalidad de régimen abierto. Los políticos condenados dormirán a partir de ahora cuatro días en prisión —un mínimo de ocho horas— y podrán pasar la noche tres días por semana en casa, según ha comunicado el departamento de Justicia de la Generalitat.

Más tarde han abandonado la cárcel los exconsellers Josep Rull y Joaquim Forn, y el expresidente de la ANC y exdiputado Jordi Sànchez. La última en salir, de la prisión de Puig de les Basses, en Figueres (Girona), ha sido la exconsellera Dolors Bassa. Coincidiendo con su salida de la prisión, Cuixart ha publicado en su cuenta de Twitter un mensaje en el que indica: “El tercer grado no es nada”. “Seguiremos luchando para que se acabe toda la represión, el retorno de los exiliados y por la autodeterminación de Cataluña. Viva la República Catalana. ¡Somos y seremos!”, concluye Cuixart. Por su parte, Turull ha señalado, en declaraciones a RAC1: “Veremos cuánto tiempo dura todo esto. Todos saben que la Fiscalía va absolutamente a saco, en términos de escarmiento y de venganza”.

Las cárceles Wad Ras, Lledoners y Puig de les Basses han acordado aplicar la modalidad de régimen prevista en el artículo 83 del Reglamento Penitenciario a los nueve dirigentes independentistas encarcelados. La Fiscalía ha recurrido hasta ahora todos los permisos y medidas de flexibilización del régimen penitenciario de los presos del procés, por lo que es previsible que también lo haga en el caso del tercer grado, en el que, a diferencia de las salidas laborales y de voluntariado del 100.2, será el Tribunal Supremo el que tenga la última palabra.

El Supremo impuso en octubre del año pasado penas de entre 9 y 13 años de cárcel a los nueve líderes independentistas catalanes condenados por sedición. El alto tribunal descartó el delito de rebelión, el más grave de cuantos pedía la Fiscalía. El Supremo consideró probado que durante el otoño de 2017 se registraron en Cataluña “indiscutibles episodios de violencia” pero creyó que estos no bastaban para condenar a los líderes independentistas por rebelión.

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