La crisis se ensaña con los trabajadores más jóvenes

El empleo es una de las preocupaciones de los jóvenes, uno de los colectivos más vulnerables en esta crisis. El coronavirus ha frustrado sus aspiraciones profesionales. El último informe de la OCDE señala como los más perjudicados de esta crisis a los menores de 35 años. Los expertos recomiendan centrarse en la formación, la solución para una generación que no podrá ir al extranjero en busca de oportunidades como hicieron muchos jóvenes en la anterior recesión.

El sur de Europa parece tener todos los factores que harán de esta crisis un infierno para los jóvenes que ya están buscando trabajo y para los que están cerca de él. En el caso de España, un mercado laboral dual, que protege a los trabajadores fijos con antigüedad y deja a los jóvenes que tienen que luchar para conseguir contratos temporales, complica aún más la situación. A esto se añade un sistema educativo en la parte posterior de Occidente y una tasa de desempleo juvenil sólo superada por Grecia. España tiene el doble de la tasa de desempleo (20%) de la zona euro para los jóvenes entre 24 y 30 años. La situación parece dramática.

El Banco de España reconocía en un reciente estudio que las condiciones laborales de los jóvenes son ahora peores que las de la generación de sus padres. Además, advertía de que los grandes perdedores están siendo las generaciones con una mayor formación. Los salarios se mantienen estables, ajustados al ciclo, sin tener en cuenta el impacto de la crisis, en las nuevas generaciones de trabajadores con menor formación; los empleados con estudios superiores que han ido entrando en el mercado de trabajo han visto como se han reducido sus salarios desde que empezó este siglo.

 

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