Feijóo obtendría su cuarta mayoría absoluta y Urkullu seguiría necesitando al PSE para gobernar

El candidato del PP a la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, obtendría su cuarta mayoría absoluta en las elecciones autonómicas del 12-J, según la encuesta de GAD3 y el PNV revalidará su victoria en el País Vasco, aunque Íñigo Urkullu seguirá aún lejos de la mayoría absoluta y seguirá necesitando al PSE para gobernar.

Los partidos que gobernaban salen reforzados pese a la sombra de la abstención por el coronavirus y en ambas comunidades hay una mejoría mínima del PSOE, que en Galicia no le vale ni para resistir en la segunda plaza, y las marcas autonómicas de Podemos se desploman.

De acuerdo con el tracking de GAD3, realizado entre el 29 de junio y el 10 de julio, Feijóo obtendrá un resultado muy similar al de los anteriores comicios al hacerse con el 47,9 por ciento de los votos y entre 40 y 42 escaños, por encima de los 38 necesarios para la mayoría absoluta. El PP gallego está más que consolidado y supera el fantasma de la dispersión de voto de la derecha: Vox obtendría el 1,7 por ciento y Ciudadanos el 1 por ciento, pero ninguno de ellos traduciría estos votos en representación parlamentaria.

Entre los partidos de la oposición –una amalgama de formaciones socialistas, nacionalistas y populistas–, el gran beneficiado es el BNG de Ana Pontón. Si en 2016 los nacionalistas fueron los grandes perjudicados por la irrupción de Podemos, con solo 6 escaños, este 12-J obtendrían el 21,5 por ciento de los votos y entre 16 y 18 escaños, por delante del PSdG.

El candidato socialista, Gonzalo Caballero, apenas mejoraría en dos escaños los resultados de 2016 al quedarse en 16 diputados, con lo que el liderazgo de la oposición quedará en manos del BNG. Los socialistas gallegos no solo son una amenaza para Feijóo, sino que tampoco han sido capaces de superar a los nacionalistas en la batalla por la segunda posición y pasarán esta legislatura sumidos en la irrelevancia.

La encuesta de GAD3 certifica también el hundimiento de la marca de Podemos en Galicia. Antón Gómez-Reino, cabeza de lista de Galicia en Común, caería hasta el 4,3 por ciento y entre 0 y 2 escaños. En Marea, que concurre por separado, se quedaría sin representación parlamentaria.

Urkullu mejora sus resultados

En el País Vasco, la encuesta de GAD3 anticipa una victoria cómoda del PNV al atribuirle a Urkullu una estimación de voto del 40,3 por ciento y entre 31 y 32 escaños. Son 3-4 escaños más que en 2016, pero aún sin alcanzar los 38 necesarios para la mayoría absoluta, con lo que con toda probabilidad volverá a reeditar su pacto con el PSE para seguir en la «lendakaritza».

Bildu se hace fuerte en segunda posición, con el 24,3 por ciento de los votos y 19-20 escaños, pero se tendrá que conformar con llevar la voz cantante en la oposición. Idoia Mendia, candidata del PSE, ya ha descartado durante la campaña un tripartito de izquierdas y todo indica que prestará sus 10-11 escaños para que Urkullu repita como lendakari.

Si en 2016 la suma de PNV y PSE se quedó en 37 escaños y se quedó a uno de la mayoría, una aritmética que ha lastrado la iniciativa legislativa de Urkullu, en esta ocasión gozarán de una mayoría cómoda que les servirá a ambas formaciones para revalidar al mismo tiempo la alianza parlamentaria que sostiene a Pedro Sánchez en La Moncloa.

Podemos, igual que en Galicia, se hunde con una estimación electoral del 9,3 por ciento y 7 escaños, cuando en 2016 obtuvieron 11 e incluso superaron a los socialistas colocándose en tercer lugar. Tras el 12-J, tendrán tantos escaños como PP y Ciudadanos, los otros grandes perdedores de esta jornada electoral.

Pese a concurrir bajo las mismas siglas, las dos formaciones conservadoras obtienen un resultado peor que el que consiguieron los populares en solitario en los anteriores comicios. La apuesta de Pablo Casado, Carlos Iturgaiz, se anota el 7,4 por ciento de los votos, entre 6 y 7 escaños, por debajo de los 9 diputados que tenía hasta ahora en la Cámara vasca.

Vox obtendría el 2,1 por ciento de los votos y se quedaría fuera del Parlamento autonómico.

Elecciones atípicas

Gallegos y vascos estaba convocados este domingo a las urnas en las primeras elecciones autonómicas que se celebran en España tras desatarse la pandemia de Covid-19. De hecho, estos comicios debieron celebrarse el 5 de abril, pero la rápida expansión del virus y la declaración del estado de alarma obligaron a suspenderlas.

Para esta jornada del 12-J se esperaba que los electores pudieran ir a votar con normalidad, pero los rebrotes de los últimos días –hay unos cien activos, uno de ellos en La Mariña, Galicia, y otro en Ordicia, donde 160 vecinos contagiados no han podido votar– han hecho que la sombra de la abstención sobrevolara la campaña.

En el avance de participación de las 17.00 horas, la participación de los ciudadanos vascos había caído 8,36 puntos, al situarse en un 36,02 por ciento, frente al 44,38 por ciento registrado en los comicios de 2016, aunque hay que tener en cuenta el incremento del voto por correo, que mitigará esta caída.

En Galicia, en cambio, la participación a esa misma hora era del 42,97 por ciento, un porcentaje que se sitúa en niveles similares a los de 2016, cuando era del 42,49 por ciento a las 17.00 horas.

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